Ejemplos prácticos: cuándo te salva un seguro para mochileros
Caída en moto en una isla de Tailandia
Pablo alquila una moto en Koh Phangan y se cae en una curva de tierra. Se rompe la clavícula. Si lleva el permiso internacional con la categoría de moto, iba con casco y su póliza incluye la conducción de motos de esa cilindrada, el seguro cubriría la atención en el hospital y, si hiciera falta operar, el traslado a un centro mejor equipado en tierra firme. Si solo tiene el permiso de coche, lo más probable es que la aseguradora rechace el siniestro y le toque pagar a él.
Le roban la mochila en un autobús nocturno en Perú
Carla viaja de Arequipa a Cusco y, al despertarse, descubre que le han robado la mochila pequeña con el pasaporte, el móvil y una tarjeta. Tras denunciarlo en la comisaría, la central de asistencia le ayudaría con los pasos para pedir un documento de viaje en el consulado y, si la póliza lo incluye, le adelantaría dinero para seguir. Después podría reclamar el equipaje robado hasta el límite del contrato, con la denuncia y los justificantes.
Mal de altura en un trekking en Nepal
Javier hace el circuito del Annapurna con guía. Por encima de los 4.000 metros empieza con dolor de cabeza intenso, vómitos y confusión: son síntomas de mal de altura grave y hay que bajar ya. Si su póliza cubre el trekking a esa altitud y el rescate en helicóptero, el seguro organizaría la evacuación a Katmandú y el ingreso. Si la altitud máxima de la póliza fuera menor, el rescate correría de su cuenta.
Decide alargar el viaje en Colombia
Sara iba a pasar seis semanas por Colombia y Ecuador, pero se enamora de la costa caribeña y quiere quedarse un mes más. Diez días antes de que venza su póliza, pide la ampliación. Si la aseguradora lo permite, seguiría cubierta sin interrupciones. Si esperara a que venciera, podría encontrarse sin seguro o con una póliza nueva con carencia justo cuando empieza la temporada de lluvias y del dengue.