Guía de destinos: dónde ir en Lituania
Lituania se presta a una escapada de fin de semana a Vilna o a una ruta de una semana que baje hasta el Báltico. Las distancias son cortas: de Vilna a Klaipėda hay unos 300 km por autopista.
| Zona |
Ideal para |
Días recomendados |
Riesgo principal para el seguro |
| Vilna y Užupis |
Casco barroco, iglesias, barrio de artistas, vida nocturna |
2-3 días |
Cierres del aeropuerto, hurtos en las estaciones y caídas en el hielo |
| Trakai |
Castillo en una isla, lagos, cultura caraíta |
1 día desde Vilna |
Baños y barcas en los lagos |
| Kaunas |
Arquitectura de entreguerras, museos, casco antiguo |
1-2 días |
Vuelos low cost con poco margen y desvíos desde Vilna |
| Istmo de Curlandia (Nida) |
Dunas, bosques, bicicleta, playas del Báltico |
2-3 días |
Frontera rusa, garrapatas y lejanía de hospitales |
| Klaipėda y Palanga |
Puerto hanseático, cruceros, playas y paseo marítimo |
1-2 días |
Corrientes y agua fría en el mar |
| Colina de las Cruces (Šiauliai) |
Lugar de peregrinación y memoria |
Medio día en ruta |
Largos trayectos por carretera |
VILNA
Vilna y la república de Užupis
El casco antiguo de Vilna, Patrimonio de la Humanidad, es uno de los barrocos más grandes del norte de Europa: la catedral y su campanario, la torre de Gediminas sobre su colina, la Puerta de la Aurora y decenas de iglesias. Al otro lado del río Vilnia está Užupis, un barrio de artistas que el 1 de abril de 1997 se declaró «república independiente» en broma, con su ángel, su bandera y una constitución de 38 artículos colgada en muchos idiomas en la calle Paupio. Para la historia del siglo XX, visita el Museo de las Ocupaciones y las Luchas por la Libertad, en el antiguo edificio del KGB. Por la noche, evita el entorno de las estaciones y cuida el móvil en los bares del centro.
VILNA
Trakai
A menos de una hora de Vilna en tren o en autobús, el castillo de ladrillo rojo de Trakai se levanta sobre una isla del lago Galvė y se cruza por un puente de madera. El pueblo conserva las casas de madera de los caraítas, una comunidad de origen túrquico, y sus empanadillas (kibinai). En verano se alquilan barcas, kayaks y hidropedales: ponte el chaleco y no te bañes tras beber.
KAUNAS
Kaunas
La segunda ciudad del país fue capital provisional entre las dos guerras mundiales y conserva un gran conjunto de arquitectura modernista de esa época, reconocido por la UNESCO. Tiene un casco antiguo con castillo, la larga avenida peatonal Laisvės y el Noveno Fuerte, memorial de las víctimas del nazismo y del estalinismo. Su aeropuerto recibe vuelos directos desde España y es el que recibe los aviones desviados cuando cierra Vilna, así que deja margen si enlazas trenes o autobuses.
COSTA BÁLTICA
El istmo de Curlandia y Nida
Una lengua de arena de 98 km entre el Báltico y la laguna de Curlandia, Patrimonio de la Humanidad. Los 52 km del norte son lituanos (municipio de Neringa) y el resto pertenece a Kaliningrado. Se llega en ferry desde Klaipėda hasta Smiltynė y después por la única carretera, pagando la tasa de entrada de vehículos (10 euros, o 50 del 20 de junio al 20 de agosto). Nida tiene casas de pescadores, la casa de verano de Thomas Mann y la duna de Parnidis, desde donde se ve la parte rusa. Por el camino, Juodkrantė y su colina de las Brujas, con esculturas de madera. Recorre las dunas solo por los senderos, cuidado con los alces y jabalíes en la carretera y protégete de las garrapatas. Para una urgencia seria hay que volver a Klaipėda.
COSTA BÁLTICA
Klaipėda y Palanga
Klaipėda es el único puerto marítimo del país, con un casco antiguo de casas con entramado de madera y una terminal de cruceros por la que pasan muchas rutas por el Báltico. A unos 30 km al norte, Palanga es la gran playa de verano, con su muelle de madera, su jardín botánico y el Museo del Ámbar. Si llegas en crucero, revisa que tu póliza cubra las escalas; mira nuestro seguro para cruceros.
SAMOGITIA Y AUKŠTAITIJA
La colina de las Cruces (Šiauliai)
A unos 12 km al norte de Šiauliai, un antiguo castro cubierto por decenas de miles de cruces, rosarios y figuras. La tradición empezó en el siglo XIX, tras las revueltas contra el Imperio ruso, y durante la ocupación soviética las autoridades la arrasaron varias veces, pero la gente volvía a llenarla. Juan Pablo II la visitó en 1993. La visita es libre; puedes dejar tu propia cruz. Encaja bien en la ruta en coche entre Vilna o Kaunas y Riga o la costa.