Ejemplos prácticos: cuándo te salva un seguro vacacional
Apendicitis en Florida
Una pareja viaja diez días a Miami y Orlando. Al cuarto día, él tiene un dolor abdominal fuerte y acaba en quirófano. Con un seguro vacacional, lo primero sería llamar a la central de asistencia, que buscaría un hospital y enviaría una garantía de pago. La póliza cubriría la operación y el ingreso hasta el límite contratado y, si su regreso se retrasa, los días extra de hotel en los términos que fije el contrato.
No podéis salir por la enfermedad de un familiar
Una familia reservó en febrero un viaje a Tailandia para agosto. En julio, la madre de uno de ellos sufre un ictus y la hospitalizan. Si el seguro incluye la cancelación y esa causa aparece en la póliza, reembolsaría los gastos que la agencia, la aerolínea o los hoteles no devuelvan, con el justificante médico y las facturas.
La maleta no llega a Cancún
Un viajero aterriza en Cancún y su maleta se ha quedado en la escala. Tras poner la reclamación en el mostrador de la aerolínea, el seguro le compensaría los gastos de primera necesidad, como ropa o artículos de aseo, con los tiques de compra. Si la maleta se pierde del todo, la póliza cubriría el equipaje con los límites que marque y descontando lo que pague la aerolínea.
Tienes que volver antes de tiempo
En mitad de una semana en Roma, una viajera recibe la noticia de que su padre ha fallecido. El seguro organizaría y pagaría su vuelta a España y, si la póliza lo incluye, el billete para regresar después y terminar el viaje o la parte proporcional de los días de hotel que no ha disfrutado.